Una historia de resistencia

Por: Maritza L. Félix

En el otoño de 2024 todo parecía posible. Era un año electoral cargado en un país que comenzaba a resquebrajarse políticamente. La moneda estaba en el aire. Joe Biden se había bajado de la campaña presidencial, Kamala Harris intensificaba sus esfuerzos por convertirse en la primera mujer presidenta y Donald Trump capitalizaba un ataque armado en un mitin republicano. Todos los motores estaban a vapor y los nuestros, de organizaciones comunitarias de periodismo independiente, trabajaban ya a marchas forzadas. Había incertidumbre, cierto, pero también una emoción de esperanza. ¿De qué? Ahora ya no lo recuerdo.

Fue entonces que acudí a la primera reunión en persona de News Futures: un espacio bien intencionado en el que nadie más se veía como yo. Aliados y colegas fantásticos, con una visión contagiosa, pero que no hablaban mi idioma ni lograban terminar de entender el bagaje migratorio y cultural que cargamos en mi comunidad. Era un espacio seguro en el que podía expresar la gran zanja que existe entre sus realidades y la nuestra, y cómo un pequeño grupo de periodistas hispanos podría ser ese puente humano para conciliar las buenas voluntades, con la acción y la resistencia.

Así nació Voces Locales.

Lo que al principio fue una propuesta de colaboración entre medios pequeños y comunitarios como Conecta Arizona y aliados con más recursos y diferente idioma, se convirtió en un manual de resistencia. Nuestras reuniones mensuales fueron distintas todas, cada vez más intensas; cambiaron de la falta de acceso a los recursos a la supervivencia. ¿Quién nos asegura que estaremos aquí mañana?

En Voces Locales nos reinventamos muchas veces. Evolucionamos. Dejamos de pensar qué sería más útil para los otros y nos aterrizamos en nuestros suelos, para poder alimentar las raíces que en este 2026 nos mantienen en pie.

No fue fácil. Nosotros, que estamos siempre acostumbrados a ser agradecidos, dar el extra y cumplir con los plazos, no podíamos con la culpa de sentirnos lentos y desmotivados, de apenas llegar a la línea de salida mientras navegábamos las complejidades de hacer periodismo de identidad, en español, en estos contextos de riesgo. En mi caso, a veces, la frontera no solo se cruza: también te vigila.

Tenemos un blanco en la espalda, pero la frente en alto y una sonrisa en la cara.

Hubo meses que sentíamos que no dábamos más. Si nosotros estábamos cargando el peso de resolver la urgencia del momento, ¿quién estaba a nuestro lado para cuidarnos? Es un camino árido y solitario, pero los martes nos reencontrábamos. Hablábamos de todo, desde lo personal hasta los retos profesionales, tendimos redes cuando uno de los nuestros fue acosado e intimidado, cuando algún financiamiento se cayó, cuando hubo pérdidas de seres queridos, cuando nos desbalanceamos y cuando reconocimos, por instantes, que esto se sentía muy pesado. Fue una catarsis, sí, pero de esas que nos convierten en mariposas. Aquí estamos y no nos vamos.

En un país donde 624 medios latinos operan actualmente, según “The State of Latino News Media”, de Craig Newmark Graduate School of Journalism at CUNY (2019), pero donde docenas han cerrado desde entonces y el 80% sobrevive con equipos de menos de 5 personas, mantener vivo un proyecto como el nuestro se volvió un acto de fe.

Voces Locales es una iniciativa de periodistas latinos, migrantes, que trabajan en español, que quizá contribuyen a una redacción tradicional o han decidido emprender, que tienen el pulso de la comunidad en sus venas y que han decidido abrazar la identidad como un superpoder, a pesar de los riesgos que conlleva.

Los capítulos que vas a leer son un tesoro: un cúmulo de aprendizajes y experiencias de aquellos que se permitieron ser vulnerables para dejarte entrar en su mundo y entenderlo. Espero que lo valores tanto como yo. 

Esta es una puerta abierta a conocer el mundo de los periodistas que desde hace mucho van caminando cuesta arriba, entre la precariedad y la pasión, navegando sistemas de infraestructura y financiamiento en un país que todavía no termina de abrazarlos.

Somos parte de los medios y periodistas independientes que se niegan a desaparecer, sosteniendo el periodismo en español con el hilo de la fe, la memoria y la resistencia. Ese acceso lo vale todo.

Aldana Vales explora la ansiedad de sostener lo construido, como en Enlace Latino: un medio que creció hasta superar el millón de dólares anuales y un equipo de 12, pero quedó atrapado en esa zona gris donde es “demasiado grande para grants pequeños y demasiado chico para competir con gigantes”. 

José J. Nieves, desde elTOQUE, nos recuerda que hacerlo todo no es opción: en un mar de grants impredecibles y congelamientos como el de 2025, priorizar significa decir “no” a cien ideas buenas. 

José Luis Castillo, de La Esquina TX, pone el foco en el vínculo comunitario y los límites de infraestructura y medios que operan con equipos donde una persona hace cinco trabajos, enfrentando pérdidas publicitarias por el clima antimigratorio y una filantropía local que los ignora.

Claudia Yaujar-Amaro, fundadora de Planeta Venus, insiste en que cuidar al periodista es cuidar a la comunidad. Propone pausas sin culpa, rotación en coberturas duras y que los financiadores midan también el bienestar, no solo la velocidad.

Andrew Rodríguez Calderón, de Journalism + Design Lab, da ejemplos y propone acciones de cuidado que suman a una infraestructura de solidaridad en los medios latinos, y yo te cuento cómo Conecta Arizona ha pasado de ser un experimento noticioso pandémico a un medio sostenible por y para migrantes, floreciendo como el desierto: ¡contra todo! 

Estos relatos, tejidos en Voces Locales, no son casos aislados. Son el pulso de cientos de medios que resisten entre la precariedad y la pasión, pidiendo no innovación mágica, sino estructura: equipos estables, salarios dignos y apoyo sostenido.



 

Somos la resistencia.


Maritza L. Félix es una periodista freelance galardonada, productora y escritora con base en Arizona. Es fundadora y directora de Conecta Arizona, un servicio de noticias en español que conecta comunidades en Arizona y Sonora a través de plataformas digitales. Maritza creó y conduce el podcast Cruzando Líneas, y coproduce y copresenta Comadres al Aire.

En 2025 recibió el International Women’s Media Foundation (IWMF) Courage in Journalism Award por su cobertura valiente e impactante de comunidades fronterizas y hispanohablantes. En 2022 fue nombrada Innovadora del Año por la Local Media Association y obtuvo el Cecilia Vaisman Award como Mejor Periodista Multimedia Hispana.

Maritza es quíntuple ganadora del Emmy, dos veces nombrada Mejor Periodista en Español de Arizona, y reconocida entre las 40 Personalidades Hispanas menores de 40 en Arizona.Es senior fellow del JSK Community Impact Fellowship en Stanford, egresada del Sulzberger Executive Leadership Program en Columbia University, y del Media Transformation Challenge (MTC) en Poynter. También cuenta con fellowships de The Carter Center, Education Writers Association (EWA), Feet in 2 Worlds (Fi2W), IWMF Adelante Fellowship y Listening Post Collective. En 2020, Take The Lead la reconoció como una de las 50 Mujeres que Pueden Cambiar el Mundo del Periodismo.

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