Capítulo 1: La ansiedad de sostener lo construido
Por: Aldana Vales
Tal vez haya sido una cuestión de timing. Enlace Latino comenzó a gestarse en 2018, en Carolina del Norte y empezó a publicar en 2019. Apenas un año después, la pandemia abrió una ventana inesperada: fondos de emergencia disponibles para medios, sin demasiadas distinciones de idioma, audiencia o escala. Un flujo que le permitió estabilizar operaciones y crecer de manera gradual.
Cuando empecé a preparar este capítulo, el nombre de Paola Jaramillo, fundadora de Enlace Latino, fue por supuesto el primero que pensé. Desde afuera, la historia puede leerse como un caso de éxito: un medio comunitario en español que logró profesionalizarse, superar el millón de dólares de presupuesto anual y sostener un equipo de 12 personas. Desde adentro, pienso mientras la escucho hablar, la experiencia se vive de otra manera.
Superar cierto umbral presupuestario dejó a Enlace Latino en una zona incómoda dentro del ecosistema de financiamiento. Ya no califica para muchas convocatorias pensadas para medios pequeños, pero tampoco es considerado lo suficientemente grande como para competir con organizaciones nacionales con estructuras más robustas. Queda en el medio. Demasiado grande para algunos fondos, demasiado chico para otros.
El mensaje implícito es contradictorio. Se espera que los medios crezcan, pero incluso cuando lo hacen, el crecimiento mismo parece convertirse en un obstáculo. A partir de ese punto, sostener lo ya construido genera más ansiedad que cuando el presupuesto era menor. Antes, dos grants podían alcanzar. Ahora, el número a cubrir es mayor y la presión es constante.
“Sostener Enlace Latino hoy es un reto que muchas veces me hace sentir exhausta”, me dice Jaramillo cuando le pido que defina cómo se siente. No es para menos.
La demanda de novedad es permanente. Nuevos productos, nuevas audiencias, nuevas geografías. Siempre hay que hacer más, incluso cuando lo que está en juego es la simple continuidad de lo que ya existe. En ese contexto, la expansión no es siempre una señal de ambición. A veces, puede ser irresponsable.
En un medio pequeño, la sobrecarga no es una excepción, es la norma. Las áreas ejecutivas concentran múltiples funciones: desarrollo, operaciones, recursos humanos. En el área editorial, una misma persona puede ser responsable de producto, newsletters, reportes especiales y apoyo general. Esto permite funcionar, pero también genera fragilidad.
Esta fragilidad se vuelve evidente cuando alguien falta. Una enfermedad, una situación familiar o incluso unas vacaciones largas pueden poner en jaque el funcionamiento cotidiano del medio. La dependencia de personas clave es alta y no siempre hay reemplazos posibles.
En este contexto, sostener no es inercia ni falta de ambición. Es una decisión estratégica.
Hacer periodismo en español en Estados Unidos, además, implica operar dentro de un sistema pensado para otro idioma. Desde buscadores y distribución hasta métricas de impacto, todo está optimizado para el inglés. El esfuerzo para alcanzar a las audiencias es mayor y los resultados suelen evaluarse con estándares que no contemplan estas diferencias. A esto se suma un ecosistema de financiamiento con barreras idiomáticas, temores políticos y apoyos indirectos que rara vez cubren los costos reales de operación.
Tácticas para la supervivencia
¿Qué se puede hacer en este escenario? Jaramillo compartió algunas decisiones que no siempre se ven desde afuera, pero que han sido claves para seguir funcionando.
Ahorrar durante los años de mayor disponibilidad de fondos fue, por supuesto, una de ellas. Esa reserva les permite atravesar años difíciles. Sin ese margen, el equipo hoy no sería de 12 personas.
Otra decisión fue mantener un consultor externo en desarrollo, con pocas horas, pero con un conocimiento profundo de la organización. No es una solución ideal ni barata, pero funciona como plan de contingencia. Si la persona a cargo del área se va, el conocimiento no desaparece.
También hay decisiones pendientes. Entre ellas, un plan de sucesión o de emergencia más amplio. No es una excepción. Un informe de 2023 del National Trust for Local News, elaborado por Lillian Ruiz y Caroline Porter, encontró que líderes de medios comunitarios en todo el país reconocen no contar con planes de sucesión. El estudio, basado en una encuesta a 103 responsables de medios, confirma que esta fragilidad no es individual, sino sistémica.
A los aliados
La experiencia de Enlace Latino no es un caso aislado ni un problema de gestión individual. La insostenibilidad en medios comunitarios también aparece cuando las organizaciones crecen sin que el ecosistema se adapte para acompañar ese crecimiento. La priorización forzada, basada en urgencias y expectativas externas, termina trasladando el costo a las personas que las integran.
Los programas de apoyo parecen diseñados como si los medios fueran plantas anuales. Se siembra, se riega un poco, se celebra el brote, se saca la foto para el informe y se pasa a la próxima cohorte. Pero un medio como Enlace Latino no es un brote. Es una planta joven. Cuando una planta crece, necesita cuidado sostenido. Eso no lo hace un grant puntual. Lo hacen los jardineros. Y casi no existen.
No es casual entonces que, cuando desde nuestro grupo de Voces Locales hicimos una encuesta informal entre nuestras redes para entender qué necesitaba el ecosistema de medios en español, las respuestas no hablaran de innovación, sino de estructura.
En sus respuestas, los medios pidieron equipos menos frágiles, menos personas haciendo cinco trabajos a la vez, la posibilidad de pasar de contratos precarios a empleo estable y roles básicos que cualquier organización consolidada da por sentados. Pidieron herramientas que funcionen, espacios reales para el vínculo con la comunidad. Y, en su forma más cruda, la posibilidad de pagar a los colaboradores.
Lo que apareció en esa encuesta no fue meramente una lista de deseos. Vimos un inventario de carencias estructurales de un ecosistema que no está acompañado en la etapa de organización una vez que ya pasó la etapa de emprendimiento. Cuando preguntamos qué se necesitaba, no se pidió creatividad. Se pidió estructura. No se pidieron ideas. Se pidieron equipos, herramientas y salarios.
La respuesta colectiva confirmó lo que historias como la de Enlace Latino ya mostraban: el problema no es falta de visión. Es falta de infraestructura para sostener lo que ya existe.
Aldana Vales es periodista y analista de audiencias y producto. Acompaña a medios, en especial locales y en español en Estados Unidos, en procesos de estudio de audiencias, toma de decisiones estratégicas y adopción de nuevas tecnologías. Fue corresponsal desde Washington y colabora de forma regular con redes de periodismo e instituciones académicas en proyectos de investigación, formación y desarrollo de capacidades. Actualmente es senior program manager en la News Product Alliance y coordina los AI Journalism Labs de la Newmark J-School.

