Capítulo 3: Somos infraestructura esencial; nos tratan como experimento
Por: José Luis Castillo
Para algunos de quienes sostenemos y dirigimos medios locales en español en Estados Unidos, el periodismo no se limita a informar: cumple una función pública de mediación, educación y vínculo comunitario. Se construye desde una relación directa con comunidades específicas, donde la información en ese idioma existe, pero no siempre es producida con rigor, contexto ni con la participación de las propias comunidades.
Este tipo de periodismo no se define únicamente por la producción de contenidos, sino por el vínculo constante con la audiencia: responder preguntas recurrentes, traducir información oficial deficiente, combatir rumores y sostener la confianza en contextos de alta vulnerabilidad social y política.
En La Esquina TX hemos llenado un vacío específico en la cobertura de temas de protección al consumidor y se ha logrado asistir a una comunidad que es blanco de fraudes y estafas por diversas razones, entre ellas su condición migratoria, la barrera del idioma y el desconocimiento de las leyes que rigen su entorno.
Sin embargo, el mecanismo periodístico de investigación que se utiliza en este tipo de casos requiere tiempo y recursos que demandan apoyo sostenible, una preocupación que no es ajena a medios de otras ciudades.
Irene Díaz-Bazán, fundadora y directora del medio digital comunitario Prensa Atlanta, fundado en 2020 en el estado de Georgia, identifica como una preocupación central del periodismo local en español la precariedad económica y la pérdida de credibilidad, precisamente en una etapa en la que más se necesita información confiable.
En su diagnóstico, los medios locales en español operan con presupuestos mínimos que limitan la investigación, la verificación de datos y la cobertura sostenida de temas clave. Esta precariedad empuja a muchos proyectos a elegir entre profundidad y velocidad, en un entorno digital que privilegia el contenido inmediato.
Emma Restrepo, fundadora de 2PuntosPlatform, un medio multimedia, hiperlocal y bilingüe que cubre a la comunidad latina en Filadelfia a través de su labor periodística y colaboraciones, advierte que las comunidades hispanohablantes están rodeadas de información, pero muy poca está hecha para ellas, con ellas o en su idioma.
Agrega que el periodismo local en español suele ser tratado como un complemento y no como infraestructura pública esencial. Ante ese vacío, los medios comunitarios asumen tareas que exceden el periodismo tradicional y que rara vez son reconocidas como trabajo estructural.
Restrepo coincide en que esta limitación se manifiesta en la obligación constante de justificar la existencia misma del medio y explica que el trabajo de los equipos depende de “estar probando todo el tiempo la importancia de nuestra audiencia, en lugar de poder construir sistemas estables de servicio a largo plazo”.
Límites financieros, operativos y de reconocimiento
En Houston, a pesar de ser la cuarta ciudad más grande del país y contar con una vasta diversidad demográfica, no existe un ecosistema robusto de fundaciones u organizaciones que integren a los medios en español dentro de sus prioridades estructurales.
El problema no es la falta de impacto, sino la fragilidad de las condiciones que lo sostienen. Existe una clara ausencia de un entorno filantrópico local que reconozca y apoye de manera sostenida al periodismo en español.
En los últimos meses, la pérdida de patrocinadores y clientes publicitarios ha sido recurrente, en gran medida por el actual panorama migratorio y económico. Esta situación afecta el desarrollo normal de las salas de redacción y obliga a realizar recortes adicionales en recursos esenciales.
Algo similar ocurre en Prensa Atlanta, donde la precariedad adopta una forma concreta: un equipo reducido en el que “una misma persona suele asumir múltiples funciones: editoriales, periodísticas, audiovisuales, de diseño, mercadotecnia y gestión”.
Díaz-Bazán subraya que esta sobrecarga no responde a una falta de profesionalismo, sino a “limitaciones económicas persistentes” que se han agudizado por la inestabilidad de los ingresos publicitarios y el acceso desigual al financiamiento.
Restrepo describe un escenario similar en términos de desgaste humano. “El burnout no es teórico, es una negociación semanal”, señala, al explicar cómo los equipos pequeños deben equilibrar producción periodística, traducción, alcance comunitario y cuidado emocional con ingresos frágiles. Este desgaste pone en riesgo la continuidad de los proyectos y la retención de talento comprometido con la comunidad.
Frente a estas limitaciones, las decisiones editoriales comprometen también decisiones éticas. Díaz-Bazán enfatiza que Prensa Atlanta ha optado por no recurrir al sensacionalismo ni a la desinformación para generar tráfico, aun cuando ello complique la sostenibilidad económica. “Priorizamos historias humanas que afectan a personas en situación de vulnerabilidad o crisis”, explica, aunque reconoce que este enfoque exige más tiempo y recursos.
En términos operativos, una de las tácticas adoptadas ha sido la tercerización de servicios de diseño y edición con profesionales radicados en América Latina. Según Díaz-Bazán, “lo que ha funcionado es la flexibilidad del modelo y la reducción de costos operativos”, aunque también reconoce que “la rotación de talento externo y las diferencias de huso horario ralentizan la producción”.
En 2PuntosPlatform, la sostenibilidad se construye a partir de una combinación de microdonaciones y subvenciones alineadas con la misión del medio. Restrepo detalla que “las microdonaciones crean un sentido de corresponsabilidad y pertenencia”, mientras que las subvenciones permiten lanzar o profundizar proyectos específicos, aunque introducen ciclos de inestabilidad financiera.
Hacia un ecosistema sostenible
Las experiencias compartidas coinciden en que la relación con anunciantes y aliados locales no puede reducirse a métricas tradicionales. El valor del periodismo en español también se mide en confianza, utilidad y presencia territorial, elementos difíciles de cuantificar pero centrales para la comunidad.
Entre las prácticas replicables para avanzar hacia la sostenibilidad destaca la planificación editorial basada en necesidades reales de la audiencia. “No es solo información, es vincular a la comunidad, proteger derechos y dar voz a quienes no la tienen”, afirma Díaz-Bazán.
“Necesitamos que el periodismo local en español sea tratado como infraestructura democrática esencial, no como un proyecto experimental o periférico”, sostiene Restrepo.
Para el ecosistema de apoyo —fundaciones, organizaciones y aliados— la invitación es clara: invertir en periodismo local en español no es un acto de caridad. Apoyar implica acompañar en el tiempo, confiar en el liderazgo local y permitir que los medios en español no solo sobrevivan, sino que crezcan con autonomía.
José Luis Castillo, nacido en Lima, Perú, es el fundador de La Esquina TX. Cuenta con casi 30 años de experiencia como periodista y ha sido galardonado con múltiples premios Emmy regionales y otros reconocimientos por sus investigaciones en televisión y medios escritos.

